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La Experiencia De Aprender

Video· El cielo (episodio 3)

¿Por qué cambia la Luna? Fases de la Luna para niños

La Luna no cambia: vemos más o menos de su mitad iluminada por el Sol, y eso forma sus fases. El cielo, ep. 3, Nuestros saberes 4.º, pág. 137.

8:31Publicado el

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En este video aprenderás

  • Qué es un satélite natural (y uno artificial)
  • Por qué siempre vemos la misma cara de la Luna (¡y al conejo!)
  • Que la Luna no tiene luz propia: refleja la del Sol
  • Las fases: Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante, vistas desde arriba y desde la Tierra
  • El truco de la Luna "mentirosa": C = menguante, D = creciente (el libro no lo dice)
  • La Luna, "hija" de la Tierra, y las mareas (Profundicemos, pág. 143)
  • El viaje del Apolo 11 y un descuidito del libro (¿28 o 29 días?)

Capítulos

  1. 0:00¿Se rompió la Luna?
  2. 0:30Mini serie El cielo, episodio 3
  3. 0:45Nuestros saberes, pág. 137: la Luna
  4. 1:10Siempre vemos la misma cara
  5. 1:42La Luna no tiene luz propia
  6. 2:18Las fases de la Luna
  7. 3:45El truco de la Luna mentirosa
  8. 4:10Hija de la Tierra y las mareas (pág. 143)
  9. 4:52Apolo 11: personas en la Luna
  10. 5:08Repaso
  11. 5:34El reto de la Luna
  12. 7:32Misión en familia
  13. 8:06Sigue aprendiendo

Transcripción del video

Revisada

¿Ves al conejo en la Luna? Antes siempre lo encontraba… pero hoy la Luna está rota. ¡Solo hay un pedacito! ¿Rota yo? ¡Ja, ja!

Nada de eso, Citlali. Estoy completita, redonda, como siempre. Lo que cambia no soy yo: es cuánta luz del Sol ves en mi cara. Hoy te lo enseño… y al final, el reto de la Luna. ¿La Luna habla?

¡Bienvenidos al episodio tres de El cielo! Ya vimos la luz y las sombras, y cómo se mueve la Tierra. Hoy… ¡me explica la mismísima Luna! Mucho gusto. El libro Nuestros saberes de cuarto grado me presenta en la página ciento treinta y siete.

Dice que soy la compañera de la Tierra: su satélite natural. Y que giro a su alrededor en unos veintinueve días. Satélite quiere decir que doy vueltas alrededor de un planeta. Natural, porque nadie me fabricó: los satélites artificiales los construyen las personas. Y ahora, un secreto: siempre ves la misma cara de mí.

El libro lo explica así: mis movimientos de rotación y de traslación duran lo mismo. Mientras le doy una vuelta a la Tierra, también doy una vuelta sobre mí misma. Haz la prueba: camina alrededor de una silla mirándola siempre de frente. Al terminar la vuelta, tú también giraste… y la silla nunca vio tu espalda. ¡Ah, por eso el conejo siempre está ahí!

Es la misma cara de siempre. Ahora, lo más importante. Yo no tengo luz propia, como el Sol. Lo que ves es la luz del Sol que rebota en mí, como en un espejo. El Sol siempre ilumina la mitad de mí: la mitad que lo mira.

Pero, según dónde estoy, desde la Tierra ves más o menos de esa mitad iluminada. Eso es el ciclo lunar: dura unos veintinueve días y medio. Yo sigo siendo la misma; lo que cambia es la luz que ves. A esas formas se les llama fases. Fase uno: la Luna nueva.

Me pongo entre la Tierra y el Sol. La mitad iluminada mira hacia el Sol, y hacia la Tierra queda mi lado oscuro. Por eso, desde la Tierra, casi no me ves. ¿Y no estás? ¿Te fuiste?

Ahí sigo, Citlali, solo que de día y apagadita. Paciencia: en unos días voy a reaparecer. Cada noche se ve un poco más de mi parte iluminada. Primero un hilito, como una sonrisa. Y como a la semana, llega el cuarto creciente: ves la mitad de mi cara iluminada.

El libro dice que esa luz va aumentando con el paso de los días. Otra semana después: ¡Luna llena! Ahora la Tierra queda entre el Sol y yo. Toda la mitad que mira hacia la Tierra está iluminada. Me ves completita y redonda.

¡Y ahí sí, el conejo se ve clarito! Después empiezo a apagarme poquito a poco. A la tercera semana llega el cuarto menguante: otra vez la mitad, pero del otro lado. Y sigo menguando hasta volver a la Luna nueva. Y el ciclo empieza otra vez.

¿Y cómo sé si estás creciendo o menguando? ¡Las dos mitades se parecen! Un truco que el libro no dice: yo soy un poco mentirosa. Cuando parezco una letra C, no estoy creciendo… ¡estoy menguando! Y cuando mi forma parece una letra D, estoy creciendo.

Este truco funciona aquí, en el norte, donde está México. La sección Profundicemos de la página ciento cuarenta y tres cuenta más de mí. Es para maestros y familias, pero te va a encantar. Según los científicos, soy hija de la Tierra. Hace miles de millones de años, un planeta pequeño chocó con ella.

Un pedazo salió volando… y con el tiempo me formé yo. También muevo el agua de los mares: mi fuerza de gravedad la jala, y por eso suben y bajan las mareas. Y aquí hay un descuidito: el libro dice que mi ciclo dura veintiocho días, y en la página ciento treinta y siete dice veintinueve. Lo más exacto es veintinueve días y medio. ¡Y alguien ya te visitó!

¿Verdad, Luna? ¡Claro! En mil novecientos sesenta y nueve, dos astronautas caminaron sobre mí. Sus huellas siguen ahí, porque aquí no hay viento que las borre. Repasemos.

Yo no tengo luz propia: reflejo la del Sol. Mis fases son: Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante. Y vuelta a empezar. Y siempre me ves la misma cara, porque giro y doy la vuelta al mismo tiempo. ¡Llegó el reto de la Luna!

Cuatro preguntas. Escucha las opciones, contesta en voz alta y espera la cuenta. Primera. ¿Cuál es el orden correcto de las fases, empezando por la Luna nueva? A: nueva, llena, creciente, menguante.

B: nueva, menguante, llena, creciente. C: nueva, creciente, llena, menguante. ¡Correcto, la C! Primero crezco, luego estoy llena, y después menguo. Segunda.

Esta noche parezco una letra C. ¿Qué me está pasando? A: estoy menguando. B: estoy creciendo. C: es Luna nueva.

¡Exacto, la A! Cuando parezco C, estoy menguando. ¡Soy mentirosa! Tercera. ¿Dónde está la Tierra cuando hay Luna llena?

A: detrás del Sol. B: entre el Sol y la Luna. C: muy lejos, en otra galaxia. ¡Muy bien, la B! La Tierra queda entre el Sol y yo, y ves toda mi cara iluminada.

Y la última, la del principio. ¿Por qué Citlali vio solo un pedacito de Luna? A: porque la Luna se rompió. B: porque una nube se comió un pedazo. C: porque solo veía una parte de mi mitad iluminada.

¡Claro, la C! Nunca me rompo. Lo único que cambia es cuánta luz del Sol ves en mí. ¿Cuántas acertaste? Si fallaste alguna, regresa a esa parte del video.

¡Yo también tardé millones de años en aprenderlo! Misión en familia: un diario de la Luna. Durante un mes, salgan cada noche a buscarme, siempre a la misma hora. Dibujen mi forma en un cuaderno, con la fecha. Al final del mes, ¡verán todas mis fases!

Si te gustó, dale like y suscríbete. Y si te perdiste el episodio de cómo se mueve la Tierra, búscalo en el canal. En el siguiente episodio: ¿qué pasa cuando me pongo justo enfrente del Sol? ¡Los eclipses! Si quieres saber más, revisa los enlaces en la descripción de este video.

Sigue disfrutando de la experiencia de aprender. ¡Nos vemos hasta la próxima!

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