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La Experiencia De Aprender

Video· El río de las luciérnagas (episodio 1)

¿Qué es la contaminación? Actividad humana y ecosistema (para niños)

La contaminación son sustancias que dañan el suelo, el aire y el agua. Episodio 1 de El río de las luciérnagas, Nuestros saberes 4.º, pág. 89.

12:11Publicado el

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En este video aprenderás

  • Qué es la contaminación: elementos que no forman parte del suelo, el aire y el agua y dañan a los seres vivos (pág. 89)
  • Qué es una actividad humana y por qué todas dejan un impacto (pág. 88)
  • La cadena alimenticia: qué pasa cuando se tala un árbol
  • Qué es un ecosistema y por qué necesita equilibrio (pág. 93) — con un móvil 3D

Capítulos

  1. 0:00Cuando el río tenía estrellas
  2. 0:55La promesa de Xime
  3. 2:33¿Qué es la contaminación? Cuatro respuestas
  4. 7:06La huella y La luz de hoy
  5. 8:54¡El detective de huellas!

Transcripción del video

Revisada

Cuando yo era niña, el río de mi pueblo tenía estrellas. No en el cielo. En el agua, en las orillas, entre las ramas de los sauces. Miles de lucecitas verdes que se prendían y se apagaban, como si el cielo se hubiera bajado a visitarnos. Les decíamos luciérnagas.

Un día dejaron de venir. Nadie las vio irse. Y yo aprendí algo muy difícil: que las cosas hermosas también se pueden ir, cuando nadie las cuida. Esta es la historia de la semana en que mi nieta Ximena, que tenía diez años y mucha terquedad, decidió que no se iban a ir para siempre. Me llamo Rosario, pero todos me dicen Chayo.

Vivo en Río Claro, un pueblo de sierra, en una casita con macetas hechas de latas. Y el río que le da nombre al pueblo… ya casi no es claro. Aquel lunes, mi hija Laura me dejó a sus dos hijos: Ximena, a quien le decimos Xime, y Memo, de seis años, que pregunta por qué aunque no haga falta. Esa tarde, Xime me preguntó qué era lo que más extrañaba de cuando yo era niña. Y yo le dije la verdad: lo que más extraño, mija, son las luciérnagas del río.

Ya no vuelven. Entonces te las voy a regresar. Antes de que se acaben las vacaciones. Tengo siete días. Me reí.

¿Cómo se le regresan las luciérnagas a un río? Pero ella sacó un cuaderno de pasta verde azulado y escribió con letra grande: Diario del río. Día uno. Xime sabía por dónde empezar: por su libro. Abrió el libro Nuestros saberes de cuarto grado en el tema de la contaminación: doce páginas, de la ochenta y ocho a la noventa y nueve.

En la última, el primer paso para aprender en familia era sencillo: preguntar a varias personas lo que entienden por contaminación. Así que salió con su diario a hacer preguntas, empezando por su hermano. ¡Es cuando hay basura en el piso! Y cuando hay muuucha basura, es muchísima contaminación. Oye, Xime, ¿y por qué hay basura?

Pues… el humo de las fábricas, ¿no? Eso es lo que sale en la tele, mijita. Es cuando algo que no pertenece a la naturaleza se mete en el agua, en el aire o en la tierra, y le hace daño a los seres vivos. Y yo le dije lo que sentía: es cuando se ensucia lo que debería estar limpio. Cuatro respuestas distintas, y todas con un pedacito de verdad.

Xime fue a ver cómo la explica el libro. En la página ochenta y nueve, el libro dice que la contaminación son daños al medio ambiente, producidos cuando se depositan elementos que no forman parte de la composición original del suelo, el aire y el agua, y que son perjudiciales para los seres vivos. Fíjate: elementos que no forman parte. Un río sano tiene agua, piedras, peces, plantas. Pero no tiene jabón, ni aceite de motor, ni botellas.

Eso llegó de afuera. Esa tarde llegó mi hijo Rafa, que es biólogo y mide qué tan limpia está el agua. Los llevó a la orilla del camino, desde donde se ve el cerro. Una parte estaba pelada, sin un solo árbol, como con un mal corte de pelo. Memo preguntó, claro, si es que el cerro se había rapado.

Esto, Xime, es una actividad humana. Así le llama tu libro a todo lo que hacemos las personas para obtener recursos, transformar el medio o dar un servicio. Cultivar, construir, cortar madera, fabricar ropa. Todas tienen un impacto en el medio ambiente. Unas pequeño.

Otras, no tanto. Aquí había pinos. Los cortaron para sacar madera y abrir terreno. Y cuando cae un árbol, no cae solo. En ese árbol vivían insectos.

Los insectos eran el alimento de las ranas. Y las ranas, el de las garzas. Si quitas un solo eslabón, se altera la cadena alimenticia y se desequilibra el orden de la naturaleza. Así lo dice el libro, en la página ochenta y ocho. Rafa contó otro ejemplo del libro: la ropa.

El libro dice que la industria textil es la segunda más contaminante. Rafa aclaró que ese dato se repite mucho, pero que los científicos todavía discuten en qué lugar de la lista va. Lo que sí es seguro es que teñir telas gasta muchísima agua, y que el algodón suele sembrarse con plaguicidas y fertilizantes que dañan el suelo. Esa noche, Xime armó con ramas e hilo un móvil, de esos que cuelgan sobre la cuna de un bebé. En cada pieza puso algo del río: un árbol, un insecto, una rana, una garza, una gota de agua y un sol de papel.

Esto es un ecosistema, abuela. Es el espacio donde los seres vivos se relacionan con cosas sin vida, como el agua, el aire y la luz. Lo dice la página noventa y tres. Y tiene que haber equilibrio. Mira lo que pasa si le quito una pieza.

Todo se tambalea. Eso pasa cuando algo se rompe en un ecosistema: no hace falta que desaparezca todo. Basta con quitar una sola pieza. Memo gritó que le pusiera la rana otra vez, antes de que se cayera todo. Y Xime se la puso, claro.

Pero yo me quedé pensando. Algo que el libro apenas menciona, en el recuadro Profundicemos de la página noventa y siete: la contaminación casi siempre viene de la actividad humana, pero no siempre. También hay fenómenos naturales que dañan a los ecosistemas, como la erupción de un volcán. Lo que sí está en nuestras manos es la parte que nos toca. Al atardecer, Xime se quitó las botas y caminó por el lodo de la orilla.

Se quedó mirando sus huellas: dos pies pequeños, y detrás, los de Memo, más chiquitos. Abuela, ¿entonces todo lo que hacemos deja una huella? Siempre, mija. Caminar deja huella. Cocinar deja huella.

Hasta respirar deja huella. Lo importante es cuál dejamos. Y pensé en toda mi vida. En el jabón con que lavé tantas veces mi ropa en ese río. En la basura que quemé en mi patio, cuando no sabía que hacía daño.

Porque nadie despertó un día y decidió ensuciar el río. Se ensució poquito a poquito, con cosas que parecían pequeñas. Una huella pequeña no le hace daño a nadie. Pero millones de huellas, sin que nadie se pregunte qué dejan… sí. Esa noche, Xime escribió en el diario: día uno.

Aprendí a preguntar y a notar. Y encendió la primera de siete luces. No era una luciérnaga. Era una promesa pequeña: antes de tirar algo, preguntarme adónde va. Yo pensé que ya había sido un día muy largo.

Pero a la mañana siguiente me despertó un grito de Memo, desde el patio. ¡Abuela! ¡Xime! ¡El río se pintó de azul! Ahora te toca a ti, detective de huellas.

Son cuatro preguntas sobre lo que Xime descubrió hoy. Contéstalas en voz alta antes de que termine la cuenta. Primera. ¿Qué es una actividad humana? A: solo lo que hacen las fábricas.

B: solo lo que le hace daño a la naturaleza. ¿O C: todo lo que hacemos las personas para obtener recursos, transformar el medio o dar un servicio? ¡Correcto! La respuesta es la C. Cultivar, construir y hasta manejar son actividades humanas, y todas dejan huella.

Segunda. Se corta un árbol donde viven insectos, y los insectos son el alimento de las ranas. ¿Qué pasa? A: se altera la cadena alimenticia de los seres vivos que dependían de ese árbol. B: no pasa nada, los árboles sobran.

¿O C: las ranas se hacen más grandes? ¡Exacto! Es la A. Cuando falla un eslabón, la cadena entera se desequilibra. Tercera.

¿Cuál de estas cosas NO forma parte de un río sano? A: los peces. B: el aceite de motor. ¿O C: las piedras? ¡Muy bien!

Es la B. El aceite llegó de afuera, y eso es lo que el libro llama contaminación. Cuarta, y última. En el móvil de Xime, al quitar una sola pieza, todo se tambaleó. ¿Qué nos enseña eso?

A: que las piezas pequeñas no importan. B: que los móviles son muy frágiles. ¿O C: que en un ecosistema tiene que haber equilibrio, y quitar una pieza afecta a todas? ¡Correcto! La C.

En un ecosistema, todo está conectado. ¿Cuántas huellas lograste seguir? Si fallaste alguna, regresa a esa parte del video y encuentra la pista. Misión en familia. Pregúntale a tu mamá, a tu abuelo y a tu vecina qué entienden por contaminación.

¿Coinciden con la definición del libro? Platíquenlo en la mesa. Mañana es el día dos de la semana de Xime. Si quieres saber por qué el río amaneció azul, no te pierdas el siguiente episodio de El río de las luciérnagas. Y si aprendiste algo, dale like y suscríbete.

Si quieres saber más, revisa los enlaces en la descripción de este video. Sigue disfrutando de la experiencia de aprender. Nos vemos hasta la próxima.

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