Video· La esquina de todos (episodio 3)
Cómo negociar para ganar
Negociar es resolver un conflicto hablando: ¿qué pido y qué ofrezco? Episodio 3 de La esquina de todos, Nuestros saberes 4.º, págs. 197-198.
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En este video aprenderás
- Qué es negociar: resolver pacíficamente los conflictos por medio de la comunicación
- El ejemplo del libro: María, Sofía y Pedro deciden qué jugar en el recreo
- La fórmula de toda negociación: ¿qué pido? + ¿qué ofrezco? = acuerdos
- Qué es un mediador (una persona imparcial que escucha y no juzga)
- Que ganen las dos partes y que escuchar es imprescindible
- Lo que el libro NO dice: se vale pedir tiempo fuera cuando te enojas
Capítulos
Transcripción del video
Revisada
¡Muy buenas tardes, queridos radioescuchas! Aquí Radio Recreo, transmitiendo en vivo desde el patio de la escuela. Hoy tenemos un partido muy reñido. De un lado, una cancha de futbol. Del otro, una jacaranda.
Y en medio, un terreno de apenas veinte metros por veinte. ¿Habrá un ganador? ¿O tendremos que inventar un marcador nuevo? ¡No se despeguen del radio! Pero antes del partido grande, un calentamiento.
Una jugada que cuenta el libro Nuestros saberes de cuarto grado, en la página ciento noventa y siete. En el recreo, María, Sofía y Pedro deciden qué jugar. María quiere la rayuela. Sofía, atrapadas. Y Pedro, canicas.
¡Como no se ponen de acuerdo, empieza el conflicto! Gritos de aquí, gritos de allá. ¡Se acaba el recreo y nadie juega! Pero espera. Sofía levanta la mano.
¡Tiene una idea! Primero diez minutos de rayuela, luego canicas otros diez, y por último, atrapadas. ¡María y Pedro aceptan! ¡Y esa, queridos radioescuchas, es una negociación! Vamos a ver qué dice el libro.
La negociación es un modo de resolver pacíficamente los conflictos a través de la comunicación. Permite reconocer las necesidades y los intereses de la otra persona, para llegar a acuerdos que beneficien a ambas partes. Ojo con eso: ambas partes. No dice que gane uno. Dice que ganen los dos.
Y se usa todos los días: en la escuela, en la familia y con los amigos. ¡Hasta para decidir qué ver en la tele! Pero a veces es muy difícil hablar, o la situación se sale de control. ¿Qué hacemos entonces? Entra en juego el mediador: una persona imparcial que sabe escuchar y, sin juzgar, intercede por ambas partes en busca de un acuerdo.
¡Es como un árbitro! Pero un árbitro que, además de pitar, ayuda a que los jugadores se entiendan. Y en la página ciento noventa y ocho, el libro nos da la fórmula de toda negociación. Dos preguntas y un resultado. Primera pregunta: ¿qué pido?
Segunda: ¿qué ofrezco? Y juntas dan como resultado: acuerdos. Y una condición: para llegar a acuerdos, es imprescindible escuchar la petición y el ofrecimiento de la otra parte. O sea, no vale solo pedir. También hay que ofrecer.
¡Y ahora sí, el partido grande! Cuarto B, jueves por la mañana. Nico y Dani, que ya se entienden, tienen que ponerse de acuerdo. ¡Y llegan María, Sofía y Pedro con sus propios juegos! Primera ronda: ¿qué pido?
Nico, una cancha. Dani, conservar el árbol. María, espacio para la rayuela. Pedro, un rincón para las canicas. Y Sofía, lugar para correr.
¡Cinco pedidos y un solo terreno! Los gritos suben y suben. ¡Tarjeta amarilla para el volumen! Y entonces, ¡sorpresa! Sofía pide la palabra: Yo hoy no pido nada.
Hoy voy a ser mediadora. Sus reglas: uno habla, los demás escuchan, nadie interrumpe. Y cada quien dice dos cosas: qué pide y qué ofrece. ¡Segunda ronda: ¿qué ofrezco? Nico dice: Ofrezco una cancha más chica, lejos del tronco, y cuidar yo mismo el árbol.
Dani responde: Yo ofrezco regarlo y poner una cerca baja para que los balones no lo golpeen. Y los domingos, la cancha es de Nico y su papá. ¡Qué jugada! ¡Dani acaba de ofrecerle a Nico justo lo que necesitaba! Y Nico se quedó sin palabras.
María ofrece pintar en el piso una rayuela, ese juego que unos llaman avión y otros, bebeleche. Pedro, compartir sus canicas con los más chicos. Y Sofía, organizar los turnos. Entonces Nico dijo: Y yo también ofrezco ayudar a construir una banca para dibujar. Mi papá sabe de herramientas.
¡Y aquí viene el resultado! Una cancha pequeña junto a la barda. La jacaranda protegida, con una banca al lado. Juegos pintados en el piso. Turnos para todos.
Y los domingos, cancha para Nico y su papá. ¿Y quién ganó el partido? ¡Todos! Porque cada uno pidió, cada uno ofreció, y todos escucharon. Eso es negociar: no ganarle al otro, sino buscar acuerdos que beneficien a las dos partes.
Una cosa que el libro no menciona: se vale pedir tiempo fuera. Si te enojas, respira y vuelve cuando estés listo. Hasta en la cancha hay tiempo fuera. Pero atención, radioescuchas. El acuerdo ya está sobre la mesa, y todos sonríen.
Falta lo más difícil: decidir de verdad cómo va a quedar la esquina. Y a Nico le va a tocar la decisión más complicada de su vida. Repaso rápido, tres ideas. Una: negociar es resolver conflictos hablando, y buscar acuerdos donde ganen las dos partes. Dos: la fórmula del libro: ¿qué pido?
más ¿qué ofrezco? igual acuerdos. Y para eso hay que escuchar. Y tres: si se complica, pide un mediador. Alguien imparcial que escuche y no juzgue.
¡Hora del reto! Se llama Ordena la jugada. Te voy a mostrar cuatro tarjetas revueltas. Tú las ordenas en tu cabeza, de la primera a la última, antes de que se acabe el tiempo. Primera ronda, la del recreo de María, Sofía y Pedro.
Las tarjetas son: Sofía propone diez minutos de cada juego. Los tres quieren jugar cosas distintas. Aceptan la idea. Y no se ponen de acuerdo. Ordena la jugada.
¡Muy bien! Primero, los tres quieren jugar cosas distintas. Segundo, no se ponen de acuerdo. Tercero, Sofía propone diez minutos de cada juego. Y cuarto, aceptan la idea.
Segunda ronda, la del terreno. Las tarjetas son: cada quien dice qué ofrece. Se llega al acuerdo. Todos gritan sus pedidos. Y Sofía, la mediadora, pide turnos.
Ordena la jugada. ¡Exacto! Primero, todos gritan sus pedidos. Segundo, Sofía, la mediadora, pide turnos. Tercero, cada quien dice qué ofrece.
Y cuarto, se llega al acuerdo. ¿Cuántas rondas acertaste? Si fallaste alguna, regresa a la parte del partido y vuelve a verla. Misión en familia. El libro dice que todos los conflictos tienen solución, siempre y cuando se puedan negociar.
Así que esta semana, en un desacuerdo de tu casa, ¡prueben la fórmula! Cada quien dice: qué pido y qué ofrezco. Todos escuchan. Y si se complica, que alguien sea mediador. Practicarlo en familia fomenta la colaboración, dice el libro.
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