Video· La esquina de todos (episodio 2)
Cuento sobre la empatía para niños
El entendimiento mutuo es comprender lo que piensa y siente el otro. Episodio 2 de La esquina de todos, Nuestros saberes 4.º, pág. 196.
Sin conexión. El video necesita internet, pero puedes seguir aprendiendo aquí mismo:
En este video aprenderás
- Qué es el entendimiento mutuo: comprender el pensamiento, las necesidades y las emociones de los demás
- Por qué el diálogo ayuda a encontrar soluciones conjuntas a problemas compartidos
- La diferencia entre lo que pides (tu posición) y lo que necesitas (el iceberg)
- Lo que el libro NO dice: entender a alguien no es darle la razón ni ceder
- Las 3 preguntas que ayudan a entender: ¿qué piensas?, ¿qué necesitas?, ¿qué sientes?
Capítulos
Transcripción del video
Revisada
Imagina un número gigante, dibujado con gis en el patio de la escuela. Dos niños se paran en lados opuestos y miran el mismo número. ¡Es un seis! ¡Seguro que es un seis, maestra! ¡Claro que no!
¡Es un nueve! ¡Yo lo veo bien! ¿Quién tiene razón? Guarda la pregunta. Al final vas a ver que hay una forma de que los dos tengan razón.
Soy la maestra Lupita, y esta historia pasó en mi grupo, en cuarto B, el día después de que Nico escuchó a Dani bajo la jacaranda. Yo pensé: ya se entendieron. Pero escuchar es solo el primer paso. Lo que pasó después me enseñó a mí también. Los dos llegaron muy emocionados con su propuesta para el terreno de la esquina.
Nico trajo una maqueta de cartulina: una cancha con dos porterías, justo donde crece la jacaranda. ¡Miren! ¡Cancha de futbol! Aquí van las porterías. Y el árbol… pues, ahí se tiene que quitar.
Y yo traje un dibujo: un jardín con la jacaranda en medio, bancas y flores. ¡El árbol no se toca! Cada uno fue sumando amigos. En un rato el salón estaba partido en dos: el equipo Cancha y el equipo Árbol. ¡Te escuché, Dani!
¡Ya sé lo del árbol! ¡Pero necesitamos una cancha! ¡Si de verdad me hubieras entendido, no la pedirías ahí! Escuchar, ya lo habían practicado. Pero algo faltaba.
Levanté la mano, como lo hacemos en cuarto B, y el salón se quedó callado. Abrí el libro Nuestros saberes de cuarto grado en la página ciento noventa y seis: Entendimiento mutuo. Consiste en comprender el pensamiento, las necesidades y las emociones de las demás personas. Son tres cosas: lo que la otra persona piensa, lo que necesita y lo que siente. Y dice que la comunicación es la clave.
En un conflicto, quienes se reúnen para hablar y escucharse encuentran soluciones conjuntas a problemas compartidos, al entender, a través del diálogo, la posición de la otra parte. Fíjense: problemas compartidos. No es el problema de Nico, ni el de Dani. Es el problema de los dos. Les puse un reto.
Dibujé un número en el piso con gis y pedí que se pararan en lados opuestos. Es un seis, maestra. Estoy seguro. Es un nueve, maestra. ¡Yo lo estoy viendo!
Los dos decían la verdad. Lo que veían dependía del lugar donde estaban parados. Les pedí que cambiaran de lugar. ¡Ahora veo un nueve! Entonces Dani no estaba mintiendo.
Desde aquí es otro número. Eso es el entendimiento mutuo: caminar hasta el lado del otro para ver lo que él o ella ve. Después les di tres preguntas. ¿Qué piensas? ¿Qué necesitas?
¿Qué sientes? Y una regla: uno pregunta, y el otro escucha sin interrumpir. Dani, ¿qué piensas del árbol? ¿Qué necesitas? ¿Y qué sientes?
Pienso que es el único árbol grande de la esquina. Necesito un lugar tranquilo para dibujar, donde sienta cerca a mi abuelo. Y siento miedo, como si me quitaran un pedacito de mí. Ahora tú, Nico. ¿Qué piensas de la cancha?
¿Qué necesitas? ¿Qué sientes? Pienso que es el único lugar plano donde podemos jugar. Y necesito jugar con mi papá. Trabaja toda la semana y solo descansa los domingos.
Antes jugábamos en la calle, pero una vecina se quejó, y mi papá pidió perdón y guardó el balón. Desde entonces ya no jugamos. Y siento vergüenza… y coraje. El salón se quedó en silencio. Dani le puso una mano en el hombro a Nico, y nadie dijo nada.
No hacía falta. Entonces les enseñé una idea. Lo que pides, tu posición, como quiero una cancha o quiero conservar el árbol, es solo lo que se ve. Debajo están las necesidades y las emociones. Nico no necesitaba cemento y porterías.
Necesitaba un lugar para jugar con su papá. Dani no necesitaba solo un árbol. Necesitaba un lugar tranquilo para sentir cerca a su abuelo. Y aquí hay algo que el libro no dice: puedes entender a alguien sin estar de acuerdo con su propuesta. Entender no es ceder.
Es saber por qué lo pide. Ahora ya no estoy contra ti. Estoy contigo contra el problema. Yo igual. Los dos queremos un lugar donde quepamos todos.
Esa tarde, Nico y Dani se fueron juntos a casa, y yo creí que lo más difícil ya había pasado. Me equivoqué. Al día siguiente llegaron Sofía, María y Pedro, cada uno con su propio deseo. Entenderse es solo el principio. Ahora tocaba aprender a negociar.
Para recordar, tres ideas. Una: entender es comprender lo que el otro piensa, necesita y siente. Dos: lo que pides es solo la punta. Debajo están las necesidades y las emociones. Y tres: entender no es estar de acuerdo.
Es caminar hasta el lado del otro para ver lo que él o ella ve. ¡Hora del reto! Se llama Une las parejas. Te voy a mostrar tres posiciones y tres necesidades. Une cada posición con la necesidad que hay detrás.
Piénsalo antes de que se acabe el tiempo. Primera ronda, con los personajes de la historia. Quiero una cancha. Quiero conservar el árbol. Y quiero llevar mi propuesta a la asamblea.
Las necesidades son: un lugar tranquilo para sentir cerca al abuelo, jugar con mi papá, y que nos escuchen a todos. Une cada posición con su necesidad. ¡Muy bien! Quiero una cancha, porque necesito jugar con mi papá. Quiero conservar el árbol, porque necesito un lugar donde sentir cerca a mi abuelo.
Y quiero llevar mi propuesta a la asamblea, porque necesitamos que nos escuchen a todos. Segunda ronda, de la vida diaria. Quiero el celular ahora mismo. Quiero salir a jugar sin hacer la tarea. Y quiero que mi hermano deje de entrar a mi cuarto.
Las necesidades son: tener un espacio propio, que me dejen respirar de tantas tareas, y platicar con mi mejor amiga. Une cada posición con su necesidad. ¡Exacto! Quiero el celular, porque necesito platicar con mi mejor amiga. Quiero salir a jugar, porque necesito descansar de tantas tareas.
Y que mi hermano no entre a mi cuarto, porque necesito un espacio propio. ¿Cuántas parejas acertaste? Si fallaste alguna, regresa a la parte del 6 y el 9 y vuelve a intentarlo. Misión en familia. Esta noche, pregúntale a alguien de tu casa: ¿Qué piensas de esto?
¿Qué necesitas? ¿Y qué sientes? Escucha sin interrumpir, y luego dile lo que entendiste. El libro no trae una sección de familia en esta página, así que esta misión es mía. Si aprendiste algo, dale like y suscríbete.
Y no te pierdas el siguiente episodio de La Esquina de Todos. Si quieres saber más, revisa los enlaces en la descripción de este video. Sigue disfrutando de la experiencia de aprender. Nos vemos hasta la próxima.





