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La Experiencia De Aprender

Video· Celulares en la escuela

Esto le va a pasar a tu cerebro si usas menos el celular

Un experimento de 14 días con el celular guardado para adolescentes de secundaria: qué pasa con tu sueño, tu atención y tu ánimo.

  • Familias

5:18Publicado el

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Capítulos

  1. 0:00¿Es para tanto? Se puede medir
  2. 0:57Lo que no depende de ti
  3. 1:58Lo que sabemos (con límites)
  4. 2:54El experimento de 14 días
  5. 3:43Si te cuesta
  6. 4:11En resumen

Transcripción del video

Revisada

Seguro ya lo escuchaste: «el celular te hace daño». Y seguro ya contestaste: «no es para tanto». Puede que tengas razón. O no. Y lo bueno es que no hace falta discutirlo: se puede medir.

Hoy no te voy a dar una orden. Te propongo un experimento de catorce días, y los datos serán tuyos. Primero, de qué acuerdo hablamos. El Acuerdo cero nueve, cero nueve, veintiséis es de la Secretaría de Educación Pública, y salió en el Diario Oficial el veintidós de septiembre. Restringe el uso del celular y otros dispositivos digitales de los estudiantes durante toda la jornada escolar, y entra en vigor el tres de noviembre.

Y para que quede claro: este canal es independiente. No somos la SEP ni trabajamos para ella; solo leemos lo público y te lo contamos sin sermones. Primero, lo que no depende de ti. El Acuerdo restringe el uso del celular durante toda la jornada escolar. Eso ya está decidido, y este video no trata de eso.

Trata de lo otro: de lo que haces desde que sales de la escuela hasta que te duermes. Ahí nadie te vigila, y ahí mandas tú. Por eso el experimento es sobre tus tardes y tus noches. Y aquí hay algo curioso: el propio decálogo del Acuerdo, escrito en primera persona, dice: «Si tengo celular o dispositivo digital, lo apago durante toda la noche». Dos preguntas que seguro te haces.

Una: «¿y si necesito investigar algo?». El Acuerdo permite el celular con fines educativos previamente programados, con intencionalidad pedagógica y bajo la orientación del maestro. Si tu maestra lo planea, ahí sí. Dos: «¿y si hay una emergencia?». El decálogo dice: «busco a mis maestras o maestros para que se comuniquen con mi familia».

O sea, no te quedas solo: acudes a ellos. ¿Qué sabemos? Poco, y hay que ser honestos. Te doy tres datos y uno que nos baja de la nube. Uno: en un estudio con unos ciento cincuenta universitarios, recibir una notificación, sin tocar el celular, ya los distrajo en una tarea que pedía atención.

Dos: en las pruebas PISA de dos mil veinticinco, más de uno de cada cuatro estudiantes de países de la OCDE dijo que sus compañeros se distraen con dispositivos en la mayoría de las clases de ciencias. Tres: en una revisión de ciento veintisiete estudios con adolescentes, más uso de dispositivos se asocia con peor sueño. Y lo que más parece pesar es usarlo después de acostarte. Y el dato que nos baja de la nube: en un análisis de más de trescientos cincuenta mil adolescentes, el uso de tecnología explicaba, en promedio, como máximo el cero punto cuatro por ciento del bienestar. O sea, poquito.

Pero un promedio no eres tú. Así que el experimento. Se llama catorce días con el celular guardado, y tiene tres partes. Antes: durante tres días no cambies nada. Solo anota cada mañana cuántas horas dormiste, y cada noche, del uno al cinco, qué tan concentrado y qué tan de buen ánimo estuviste.

Durante: catorce días, tres reglas. Una: por la noche, el celular se apaga y duerme fuera de tu cama. Dos: mientras haces la tarea, guardado y fuera de tu vista. Tres: una comida al día sin celular. Y después: calcula tus promedios y compara.

Si no cambió nada, perfecto: tienes datos para decidir. Si mejoró algo, también. Un aviso honesto: los primeros días vas a sentir ganas de revisarlo. Es normal. No significa que el experimento falló: anótalo, porque eso también es un dato.

Si te cuesta, no es debilidad. Las aplicaciones están diseñadas para que sigas. El Acuerdo mismo cita a un especialista que lo dice así. Tu trabajo no es ser de acero: es hacer más fácil lo que quieres. Un truco: déjalo en otra habitación.

Cargarlo lejos de la cama funciona mejor que prometerte que no lo vas a mirar. Y si notas que te angustia no poder soltarlo, o que algo en línea te está haciendo daño, platícalo con un adulto de confianza. Eso también es parte del experimento. En resumen. Uno: la regla de la escuela ya está; lo que haces en tus tardes y tus noches lo decides tú.

Dos: antes de cambiar nada, mide tu sueño, tu concentración y tu ánimo durante tres días. Tres: catorce días con el celular guardado de noche y en la tarea, y compara. Los datos mandan. Si te animas, la hoja del reto, con tu registro de catorce días, está en el PDF adjunto a este video, aquí en YouTube. Dale like y suscríbete para ver los resultados de otros experimentos.

Y los retos se aguantan mejor en equipo: mándale este video a alguien con quien lo harías. Y escribe en los comentarios: ¿te animas al reto? Cuéntame qué día vas a empezar tu experimento. Para seguir: si quieres saber qué dice exactamente el Acuerdo, mira el video de lo esencial. Y si quieres proponer un plan en tu casa, mira el de las cuatro semanas.

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