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La Experiencia De Aprender

Video· Celulares en la escuela

Sin celular no es sin tecnología: lo qué SÍ puede hacer el maestro en sus clases con celulares

Lo que sí puede hacer el maestro con celulares en clase según el Acuerdo 09/09/26 de la SEP, con ideas para usarlos con propósito.

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  • Familias

6:52Publicado el

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Capítulos

  1. 0:00La clase de las sombras
  2. 1:02Qué dice el artículo 2
  3. 1:59Ejemplos de actividades con celular
  4. 2:50Planea sin dolor: 3 pasos
  5. 3:57Qué hacer en el recreo
  6. 4:36Con las familias: acuerdos, no revisiones
  7. 5:35En resumen

Transcripción del video

Revisada

La maestra Gaby llevaba semanas preparando su clase favorita: que sus alumnos fotografiaran con el celular la sombra de un palo en el patio, cada hora, para medir cómo cambia. Entonces, en el chat de maestros, alguien escribió: «ya no se puede nada con celulares». ¿Es cierto? Spoiler: no. Sin celular no es sin tecnología.

Y el Acuerdo lo deja claro. Por si llegaste directo a este video, va el contexto. El Acuerdo cero nueve, cero nueve, veintiséis lo publicó la Secretaría de Educación Pública en el Diario Oficial el veintidós de septiembre. Restringe el uso del celular y otros dispositivos digitales de los estudiantes durante toda la jornada escolar, y entra en vigor el tres de noviembre. Y algo más: este canal es independiente.

No tiene vínculo con la SEP ni habla en su nombre. Leemos los documentos públicos y te los traducimos, sin política. Mucha gente entendió «se prohíben los celulares en la escuela». Pero lee lo que dice el artículo dos. La restricción es para el uso que hacen los estudiantes durante toda la jornada, y deja una puerta abierta: «fines educativos previamente programados, esto es, que su uso debe tener una intencionalidad pedagógica, bajo la orientación de las y los docentes».

No se trata de apagar la tecnología. Se trata de que no sea la distracción, sino la herramienta. Y quien la orienta, eres tú. Tres expresiones mandan aquí. Primera: «previamente programados».

No vale un «a ver, saquen el celular» a mitad de clase. Segunda: «intencionalidad pedagógica». Que puedas responder, en una línea: ¿qué van a aprender con esto que no aprenderían sin él? Tercera: «bajo la orientación docente». Tú das la instrucción, tú marcas el tiempo, y al terminar el celular vuelve a la mochila.

La maestra Gaby sí hizo su clase de sombras. La planeó el viernes, avisó a la dirección y a las familias, y el martes cada equipo tomó una foto de la sombra a las nueve, a las once y a la una. Otro ejemplo, en Lenguaje: grabar su lectura en voz alta para escucharse y mejorar. Otro, en Matemáticas: fotografiar figuras geométricas del patio. Y la calculadora también cuenta.

¿Y si en tu escuela no hay internet? El artículo cinco reconoce las «brechas de conectividad». La cámara, la grabadora y la calculadora no necesitan datos. Una duda frecuente: ¿y los equipos de la escuela? El Acuerdo habla de dispositivos personales.

A mi lectura, una computadora o tableta de la escuela no entra en esa restricción; confírmalo con tu dirección. Para planear sin dolor, tres pasos. Uno: escribe el propósito en una sola línea y el tiempo, de diez a quince minutos. Si no cabe en una línea, todavía no está claro. Dos: avisa.

A la dirección y a las familias, antes. Así nadie se entera por el chat de que «la maestra sí dejó usar el celular». Tres: el ritual de cierre. Se guarda, se apaga y se cuenta qué se aprendió. Si algo salió mal, se ajusta para la próxima.

Hay una parte del Acuerdo que casi nadie comenta, y es para ti. Los considerandos dicen que las maestras y los maestros «serán ejemplo de un uso seguro y responsable» de estos dispositivos en los espacios educativos. El artículo dos habla de los estudiantes; el considerando te habla a ti. Y los alumnos te miran más de lo que te escuchan. No significa vivir sin celular.

Mi sugerencia: el pase de lista, los mensajes y el chat de maestros esperan al recreo o a la salida. Sí, incluso el chat de maestros. Ahora, la pregunta que más me hacen: ¿qué hago en el recreo, si ya no hay celulares? El decálogo responde: «los juegos tradicionales de mi país y los deportes». Y no es nostalgia: es la parte más fácil de cumplir si les das reglas y un espacio.

Ocho juegos que funcionan: rayuela, trompo, canicas, matatena, cuerda, encantados, stop y resorte. Prueba un torneo de la semana. Cada lunes, un juego distinto, un capitán por grupo y las reglas en un cartel. En una semana, el recreo ya no necesita pantallas: necesita árbitro. Segundo pleito posible: las familias.

Para evitarlo, apóyate en el acuerdo de la asamblea: que todo quede escrito, con una hoja de enterado. Cuando alguien te diga «mi hijo necesita el celular», contesta con una pregunta amable: «¿para qué lo necesita?». Si es por salud, discapacidad o accesibilidad, el artículo dos ya lo contempla. Si es para avisarte al salir, hay opciones, y las vemos en el video para madres y padres. Y una advertencia que te ahorra problemas: restringir el uso no es lo mismo que revisar el celular o la mochila.

En dos mil veintiuno, la Suprema Corte amparó a dos familias para que no les aplicaran el programa «Mochila Segura» sin su consentimiento, por falta de un marco legal. No es el mismo caso, pero la lección es clara: acuerda, pide, y no revises. Esto no es asesoría legal. Para cualquier medida distinta, consulta el reglamento de tu estado y de tu escuela. En resumen.

Uno: el Acuerdo restringe el uso de los estudiantes, pero permite el celular en actividades programadas, con propósito pedagógico y bajo tu orientación. Dos: planea, avisa y cierra. Una línea de propósito, aviso a la dirección y a las familias, y el celular de vuelta en la mochila. Tres: da el ejemplo, llena el recreo de juegos, y pide acuerdos, no revisiones. Si eres maestra o maestro, el PDF adjunto a este video trae tres cosas: la ficha de actividad programada, ocho juegos tradicionales con sus reglas, y las seis preguntas para armar el acuerdo de tu escuela.

Dale like y suscríbete si te sirve. Y si conoces a un colega que ya anunció que «con celulares no se puede nada», mándale este video. Quizá solo necesitaba una línea de propósito. Y cuéntame en los comentarios: ¿qué actividad con celular te gustaría probar en tu salón de clases? Para seguir: si quieres saber qué dice la ciencia, o repasar lo esencial del Acuerdo, elige uno de estos dos videos.

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